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Miguel Ángel Jesús Robles: Todo un campeón

Por Olga Román Hernández 05/20/2013

Con su actitud positiva, Miguel Robles Álvarez inspiró a toda su familia durante el difícil proceso de su padecimiento renal.  ( david.villafane@gfrmedia.com)

“Miguelito” es un joven de 15 años que nació con hidronefrosis bilateral, condición congénita que afectó sus riñones y por la que pasó por 19 cirugías.

Desde antes de nacer, ya estaba luchando.

“Miguelito” es un joven de 15 años que nació con hidronefrosis bilateral, condición congénita que afectó sus riñones y por la que pasó por 19 procedimientos quirúrgicos antes de cumplir los nueve años de edad. A esta edad fue sometido a su operación número 20, un trasplante de riñón, órgano que le donó su madre en el 2006.

A pesar de que la intervención ocurrió hace seis años, las lágrimas que derramaron todos los miembros de la familia durante la entrevista realizada por este medio son la evidencia de unas cicatrices que aún no han sellado y que tal vez nunca lo hagan. Camila, su hermana de 19 años, y sus padres, Miguel Ángel Robles Colón y Carmen Álvarez Ramos, son un equipo unido que luchó contra la adversidad amparado en la fe en Dios.

Cuando Miguelito tenía nueve años de edad, presentó fallo renal crónico. “Ya cuando cae en fallo renal crónico, que él pierde la poca función renal que tenía en ambos riñones, se consideró entonces el tratamiento de diálisis y pensar en un trasplante de riñón”, recordó la madre entre lágrimas.

Miguelito tiene el mismo tipo de sangre que Carmen, razón por la cual ella decidió donar uno de sus riñones a su hijo, así que este no tuvo que hacer turno en una lista de espera de trasplante de órganos. “Tan pronto se descubre que era inminente el trasplante, se comenzó a dializar. Él estuvo siete meses en diálisis, en lo que mamá se preparaba para ser su donante”, agregó.

Carmen relató que el niño no perdió su año escolar, pues ella fue su maestra en la casa. También fue “su enfermera” y lo llevaba a las sesiones de diálisis. “Yo le preparaba su alimentación, sus dietas especiales, sus cuidados”, aseguró la madre, quien describió a su hijo como un paciente muy cooperador.

“No fue un niño de quejarse por nada. Siempre era un niño alegre. Él era quien nos daba fuerzas a nosotros. El verlo a él tan bien era lo que nos daba fuerzas a su hermana, papá y a mí. Realmente, ese día a día que vivíamos con él era una enseñanza tras otra”, afirmó la orgullosa progenitora, quien siempre tuvo la certeza de que su hijo saldría airoso y triunfante.

“El ver que Miguelito estaba recibiendo un tratamiento tan fuerte y ver que todo fluía y salía bien, que los resultados eran buenos y eran positivos, eso nos hizo ver que hay un Dios en el cielo. Sin Él, jamás hubiésemos podido sobrepasarlo. Podemos decir que la historia de Miguelito es un milagro de Dios”, declaró Carmen.

Miguel Ángel, el padre de Miguelito, sin embargo, tuvo sus momentos de angustia y desespero. “Desde que nos enteramos de la situación de Miguel Ángel, fue un proceso que comenzó con mucho temor, muchas dudas con los médicos. Tú preguntaste si en algún momento tuvimos un poco de temor. Yo lo tuve porque llegó un momento en que trabajamos mucho con él, con su salud, pero no veíamos ese final del túnel”, confesó entre sollozos.

“Cuando hablamos de diálisis, más miedo me dio. Llegó una noche en que no pude dormir, y como somos gente de fe, me paré frente a un crucifijo que tenemos en la sala y le pedí a Dios que me diera fuerzas para tomar una decisión”, rememoró el padre, quien añadió que en la mañana siguiente, habló con su esposa, pues entendía que era hora de actuar.

“En ese momento, Carmen y yo tomamos el teléfono, llamamos al doctor y le dijimos: ‘Comencemos con la diálisis de Miguel, no voy a esperar que tenga un fallo renal repentino, no nos demos cuenta y suceda lo peor’. El médico nos felicitó por la decisión y ahí comenzamos con el procedimiento”, narró.

Toda la familia se vio afectada de una forma u otra por la situación. Por ejemplo, Camila optó por asumir fortaleza para apoyar a sus padres y a su hermano. “Obviamente, a mí no me gustaba que mis papás me vieran llorar y mi hermano, menos. Al contrario, yo lo que hacía era que buscaba la manera para que se riera o buscar juego o actividades para distraerlo. Para mí, aceptarlo fue bien difícil, pero lo pude aceptar y, gracias a Dios, mis papás siempre me mantuvieron al tanto”, expresó la joven universitaria, quien añadió: “Hoy en día, mi hermano y yo tenemos una comunicación increíble”.

Éxito total

El trasplante del riñón resultó todo un éxito. “Según nos explicó el cirujano, tan pronto él conectó el riñón, Miguelito comenzó a orinar. Se entendió que era un éxito inmediato. La cirugía fluyó bastante normal, excepto que hubo un momento en que el nene perdió sangre y hubo algo de complicación”, explicó la madre, quien se siente bendecida de haber salvado la vida de su hijo.

Miguelito, por su parte, se siente muy agradecido de su mamá por “devolverle la vida de nuevo”. El joven, quien cursa su noveno grado en el Colegio Nuestra Señora de la Merced, es miembro de un equipo de voleibol y una vez por semana puede comer la comida que le gusta, como pizza, por ejemplo. El resto de la semana tiene una dieta rigurosa y tiene que tomar mucha agua.

A pesar de que el adolescente se encuentra estable, el año pasado Miguelito presentó un fallo renal y, según cuenta su padre, “ha tenido sus altas y bajas”.

Uno de los aspectos más conmovedores de esta historia es que la familia de Miguelito ha utilizado la experiencia para ayudar a otros pacientes que están pasando por lo mismo. “Recientemente, Miguel y yo fuimos a Centro Médico para hablar con un paciente que ya estaba en el proceso de diálisis, un muchachito de 15 años y hablamos con él y su mamá y como que le dimos paz”, compartió el padre. “Al ver a a Miguel Ángel, un niño normal, un niño deportista, pues como que le dio esa esperanza a él y, sobre todo, a su mamá, que era la que más afectada estaba”, concluyó Miguel Ángel, quien es parte de la Junta Directiva del Consejo Renal de Puerto Rico.

¿Qué es el Consejo Renal de Puerto Rico?

Es una organización sin fines de lucro establecida con el propósito de reducir las enfermedades renales en Puerto Rico por medio de la promoción, protección y prevención.

La visión de la entidad es ser una organización modelo en su administración, líder en investigaciones, innovadora en sus gestiones y vanguardista en el uso de la tecnología para el bienestar de los pacientes renales, salud renal y la calidad de vida de los que habitan la isla de Puerto Rico.

Una emotiva carta

Ángela Díaz comentó que hace cinco años, en su primera actividad como directora del  Consejo Renal de Puerto Rico, quedó conmovida con la carta que “Miguelito” leyó a los presentes. A continuación, las letras que escribió el joven:

Hola

Mi nombre es Miguel Ángel Jesús Robles y soy un niño trasplantado de riñón. Desde que vine al mundo, estoy luchando por mi vida. Tengo 19 cirugías y la número 20 fue la del trasplante. Cuando tenía 36 semanas de gestación, me detectaron hidronefrosis bilateral, lo cual fue dañando mis riñones hasta que caí en fallo renal en noviembre del 2006.

Yo tuve la dicha, gracias a Dios, de que mi madre fuera compatible conmigo y me regalara su riñón y me diera vida nuevamente.

Ahora vivo una vida normal, ya tengo ocho meses trasplantado y puedo jugar baloncesto nuevamente,  correr y vivir una vida como antes la tenía.

Lo más que siento es que muchos de mis amigos en la clínica de diálisis no han tenido la misma suerte que yo, y esperan por un donante, y yo sé que sufren mucho, pero no pierden la fe.

Yo le doy gracias a Dios por esta bendición que me regaló. También les doy gracias a todos mis amigos en la clínica por el cuidado que me dieron cuando me atendían. Todas las noches, antes de acostarme, en mis oraciones le pido a Dios que les conceda ese sueño de volver a ser libres nuevamente a todos ustedes.

Muchas gracias y que Dios los bendiga